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El tabaquismo es una forma de drogodependencia
El tabaco contiene nicotina, una droga adictiva y con las mismas características de otras drogas duras: tolerancia y dependencia física y psicológica.
- La cantidad y frecuencia de uso aumentan con la edad: el número medio de cigarrillos diarios que fuman los adultos (18 a 20) es el doble que el de los jóvenes (9 a 10).
- Las náuseas y el mareo propios de los primeros cigarrillos desaparecen progresivamente con el uso continuo.
- La interrupción del consumo de nicotina produce en 24 horas síntomas como cambios de humor, insomnio, irritabilidad, depresión, frustración, mal humor, ansiedad, dificultad de concentración, enlentecimiento del ritmo del corazón, aumento del apetito.
- Muchas personas que fuman lo hacen para evitar los síntomas que provocan la falta de nicotina en el organismo.
- La mayoría (un 80 %) de los fumadores se arrepiente de haber empezado a fumar.
- Un 70 % de los fumadores quiere dejar de fumar.
- Muchas personas que sufren de enfermedades causadas por el tabaco, como cáncer o enfisema, continúan fumando porque su organismo se ha convertido en adicto a la nicotina.
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Cueles son los beneficios de dejar de fumar |
Los beneficios que trae consigo el dejar de fumar son
mayores que cualquier síntoma provocado por la abstinencia. Por tal razón es conveniente que usted conozca lo que sucede en su cuerpo al abandonar el tabaco:
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A los 20 minutos la presión arterial regresa a su nivel normal, lo mismo que la frecuencia cardiaca y la temperatura de pies y manos.
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Luego de 8 horas el oxígeno tiene los niveles adecuados para el cuerpo, lo que permite que la respiración sea más profunda y los pulmones se oxigenen de mejor manera.
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Después de 72 horas los pulmones aumentan de volumen, lo que mejora la respiración, el sentido del gusto y del olfato, por lo que se puede oler y saborear de manera más adecuada.
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12 semanas después de abandonar el hábito mejora la circulación sanguínea, lo mismo que el funcionamiento de los pulmones.
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En un periodo aproximado de 9 meses es más notable la recuperación, ya que la tos, la congestión y la sensación de falta de oxígeno se reducen; asimismo, la cilia de los pulmones (pequeños filamentos) crece de nuevo.
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Luego de 5 años sin fumar, la persona reduce en un 50% el riesgo de desarrollar cáncer de pulmón; mientras que después de 10 años, dicho riesgo es similar al de una persona que nunca fumó.
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Por otra parte, el riesgo de padecer cáncer de vejiga se reduce en un 50% en tan sólo unos años de haber dejado de fumar, así como el cáncer de la cavidad bucal y del esófago.
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Después de 15 años de haber abandonado el hábito de fumar el riesgo de una enfermedad del corazón se reduce hasta llegar a ser igual al de una persona que nunca fumó.
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Algunos beneficios adicionales consisten en que usted y su ropa dejarán de oler a humo, podrá establecer mejores relaciones con las personas que lo rodean (al no convertirlos en fumadores pasivos), su capacidad para realizar actividades físicas aumentará y su economía tendrá ciertas mejoras
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Las mujeres jóvenes fuman más que los hombres
En Europa se ha duplicado la mortalidad por cáncer de pulmón en la mujer, y en Estados Unidos mueren ya más mujeres por cáncer de pulmón que por el de mama

Hasta los años 50, cuando se comenzó a investigar sobre los efectos del consumo de tabaco en la salud, el fumar se consideraba un hábito banal, un estilo de vida. Pero los estudios realizados ya entonces por los investigadores Doll y Hill evidenciaron que el tabaco perjudica a cualquier persona independientemente de su edad, sexo, raza, nivel social y tipo de tabaco consumido, y que su asociación con muertes por cáncer de distintas localizaciones, así como con otras enfermedades respiratorias y cardiovasculares, era clara y precisa.
No obstante, a pesar del conocimiento de todo ello y de las intensas campañas contra el tabaquismo, sigue provocando estragos en la salud pública en todo el mundo. En España el 36% de la población adulta consume tabaco de forma habitual –algo más de 14 millones de habitantes- y 56.000 muertes al año son atribuibles a este hábito. En la última década se ha incrementado la mortalidad provocada por el tabaco, a pesar de que en el conjunto de nuestro país el porcentaje fumadores ha disminuido del 38% al 36% entre 1987 y 1997. Esta aparente contradicción se explica porque prácticamente se ha duplicado el porcentaje de mujeres fumadoras en una década- hemos pasado del 8% de fumadoras en 1987, al 15% en 1997- y ha aumentado notablemente la mortalidad provocada por el tabaco entre las mujeres. Pero, sin duda alguna, el dato llamativo y preocupante es el alto porcentaje de chicas de entre 15 años y 18 años que fuma habitualmente: el 31%, frente al 23% de chicos de la misma edad.
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